Información relevante
Nuestro Blog

¡A caminar se ha dicho!

La historia ha definido a la ciudad como ese espacio donde convergen diferentes actores, se materializan sus encuentros y se estrechan lazos de comunidad entre sí. Sirve de marco para que sus habitantes intercambien bienes y hagan negocios; los artistas callejeros ofrecen sus espectáculos que se entremezclan con la comercialización no solo de productos sino también de ideas y palabras.

En simples términos, la ciudad es aquel escenario de un teatro en donde los personajes de la obra somos todos.

Siendo así y como lo cita el arquitecto danés Jan gehl, “Caminar es el punto de partida de todo. El hombre fue creado para caminar y todos los sucesos de la vida nos ocurren mientras circulamos entre nuestros semejantes. La vida en toda su diversidad y esplendor, se muestra ante nosotros cuando estamos a pie.” Pero caminar no es solo circular.

El contacto que se presenta entre las personas, las diferentes experiencias sensoriales que percibimos del ambiente que nos rodea y la espontaneidad de acontecimientos que surgen a nuestro alrededor, hacen que caminar sea una actividad atractiva que nuestro organismo disfruta y que nos hace tener una noción de lo que somos como sociedad.

grupo de personas viendo un show de teatro en bogotá

Tomado de: Semana.com (2018), Ph: Rey Melo D. Teatro en el centro de Bogotá.

Pero, ¿cuándo dejamos de camniar?

Las ciudades al ser esos organismos complejos en los que habitamos que han sido moldeadas por el hombre a medida que este se desarrolla, ha sufrido variaciones que han repercutido de forma directa en la calidad de vida de las personas.

En los años 60’s con la llegada y el apogeo del vehículo, el hombre urbano creyó por un momento que había encontrado la solución a todos sus problemas de movilidad. Los automóviles inundaron las avenidas erosionando la vida urbana y causando serios daños en el habitar de las ciudades.

La polución, el ruido y la falta de espacios públicos era el panorama que encontrábamos y que aún hoy acompañan el ambiente urbano de algunas metrópolis que se han resistido a aceptar la necesidad de evolucionar en su funcionar; esto claramente reduce las oportunidades para que caminar sea un modo de transporte y pone en riesgo las funciones sociales y culturales que se dan en los espacios públicos.

Autos, buses, motocicletas congestionan la ciudad de Bogotá

Tomado de elnuevosiglo.com Fuente AFP (2018), Bogotá en el top 10 de las ciudades con más caos vehicular

Nuevo siglo y nuevas ciudades

El cambio de siglo trae consigo nuevos retos para las ciudades. EL aumento exponencial y acelerado de la población que reside en las urbes, el cambio climático y el consumismo, son temas que exigen un cambio de dirección en la forma en como se está abordando la vida urbana.

EL uso del vehículo como agente contaminante y como única posibilidad para la movilidad, debe ser modificado por alternativas de transporte como la bicicleta o la caminata que generen un menor impacto en el ambiente teniendo en cuenta que un mayor número de vías atrae un mayor número de automóviles circulando.

Pero este es un tema que no solo compete a los profesionales encargados de planear las ciudades como podría pensarse en primera medida. Si bien se debe incentivar la construcción de ciudades integradas, dinámicas y promover políticas públicas que alienten y respalden el uso de la bicicleta y la caminata como medios de transporte, los habitantes de las ciudades contemporáneas tenemos la responsabilidad de contribuir con este cambio de rumbo que necesitan las ciudades para su adecuado funcionamiento.

personas caminan en amplios espacio en la ciudad de Amsterdam

Tomado de gq.com.mx Fuente iStock (2018), Las ciudades más amigables con el peatón, Amsterdam.

Interés + Calidad Urbana = Cambio de mentalidad

Con el horizonte trazado y tras 50 años de ignorar la dimensión humana, se ve la necesidad de volver a crear ciudades por y para la gente. La reducción del tamaño de los núcleos familiares ha llevado a las personas a querer volver estrechar los lazos con la comunidad, a buscar hacer parte de aquellos espacios públicos olvidados en las grandes selvas de cemento.

Aquellos hallazgos cara a cara que producen vivencias y que quedan en el recuerdo de los habitantes de un espacio, se necesitan nuevamente para volver a tejer esa calidad de vida urbana que da el encuentro.

Por su parte, también se requiere que las personas se sientan inclinadas a caminar y a permanecer en los espacios públicos para que estos intercambios se den, y esto está estrechamente relacionado con los incentivos que se ofrecen para que esto ocurra.

“La calidad urbana se obtiene aumentando la cantidad de población que reside y circula dentro del espacio urbano. Si una ciudad quiere promover la caminata, debe tener atractivos para ofrecer tales como la posibilidad de hacer trayectos cortos, tener espacios públicos atractivos, y variedad de servicios disponibles en las zonas” afirma Jan Gehl.

Esta conexión entre el interés por la dimensión humana, la calidad en los espacios públicos ofrecidos y el uso que la gente le da a ellos, es el punto de partida para el cambio en los patrones de comportamiento de una población.

Seguir la invitación que nos hacen las nuevas ciudades es una responsabilidad de todos los ciudadanos. Salir a vivir la ciudad, conocer de primera mano el acontecer de nuestras calles y nuestros barrios nos hará fortalecer esos espacios comunes que necesitamos como sociedad.

Para comprender nuestras ciudades se necesita de buenos zapatos, porque las ciudades son libros que se leen caminando.


Más Proyectos