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Bucaramanga, ciudad vertical

Pensar en Bucaramanga sin duda es imaginar su geografía. Es una ciudad que se encuentra a 959 metros sobre el nivel del mar, con un clima cálido húmedo y rodeado por distintos tipos de paisajes que aportan a sus características morfológicas y territoriales. Escarpas, corrientes de agua y macizos se encargan de delimitar el espacio urbanizable de la ciudad bonita; una meseta.

Estas características geográficas sirvieron para que, en su momento, se conformara a partir de la economía primaria, asentamientos que explotaron los recursos y ubicaran la población indígena en aquella Real de minas española. Por ello, es que la Bucaramanga que hoy conocemos comienza a tener una expansión territorial y económica y fortaleció la región nororiental colombiana mediante el intercambio comercial y la manufactura.

El siglo XX, trae consigo crecimiento a través de la arquitectura republicana, el automóvil, el transporte público y la migración campo-ciudad, lo que conlleva a que el municipio tome medidas urbanísticas para reglamentar el desarrollo territorial.

A hoy, aquella Bucaramanga de nuestros abuelos ha tomado nuevos rumbos. La delimitación geográfica con la cual se enfrenta el municipio se convirtió en un desafío espacial para el desarrollo urbanístico y por ende requiere de comprensión y planificación.

El norte de la ciudad encuentra su más grande impedimento de desarrollo urbano en la alta amenaza de remoción en masa, el occidente en su escarpa y la inestabilidad del suelo, el oriente por su reserva ambiental y el sur por la conurbación existente con el municipio de Floridablanca.

vista de la ciudad de bucaramanga

Tomado de bucaramanga.com (2018), ¿Cómo llegar a Bucaramanga?

Más personas, menos espacio

Estas limitantes naturales y espaciales, han llevado a que Bucaramanga busque alternativas de desarrollo urbano. Los planes de ordenamiento territorial que llegaron junto con el siglo XXI y sirvieron para generar un nuevo modelo de ciudad en el que el crecimiento vertical se presentó como solución a la falta de suelo libre y edificable.

Pero, ¿Cuáles son las implicaciones espaciales y urbanísticas que tienen las ciudades verticales? Pues bien, tocaremos 5 aspectos que se convierten en verdaderos problemas a solucionar para la calidad de vida urbana en Bucaramanga y su modelo de ciudad.

  1. Vías vehiculares

    Si tenemos en cuenta que las casas construidas en los años 60’s, 70’s y 80’s en Bucaramanga, albergaban de 8 a 10 personas en dos pisos y un vehículo por familia, y comparamos esa situación con la actualidad en donde en ese mismo predio puede existir un edificio con hasta 38 pisos, 287 unidades de vivienda y un aproximado de 400 vehículos, encontraremos una clara desproporción. Este desequilibrio entre lo que había antes y hay ahora, nos lleva a la conclusión de que, así como existe un incremento en las alturas de los edificios, también debe existir una evolución en el sistema vial de la ciudad y en los medios en los que la población se moviliza.

    Congestión de vehículos en la ciudad de Bucaramanga

    Tomado de vanguardia.com (2018), Manejo de movilidad en Bucaramanga enfrenta a Tránsito con exdirector de la entidad

  2. Áreas verdes
    Según la Organización Mundial de la Salud OMS, las ciudades deben contar con un índice de 9 m2 de área verde por persona como mínimo en la ciudad; este cálculo es realizado en aras de brindar calidad de aire, regulación en las temperaturas y estimular la vida al aire libre. Por lo tanto, si se aumenta el número de personas que habitarán un espacio determinado de la ciudad con respecto a un periodo anterior, se debe aumentar el número de metros cuadrados de zonas verdes que hagan parte de esos espacios urbanos. De no ser así, habrá una afectación por la creación de islas de calor y altos niveles de contaminación.

    Parque en BucaramangaTomado de notibarranca.com (2018), 550mil metros cuadrados de área verde tiene Bucaramanga.

  3. Espacio público

    Al igual que como ocurre con el área verde destinada para cada habitante, debe aumentarse la cantidad de espacio público de forma proporcional con el incremento de personas por unidad de área. Pero no solo eso, andenes, plazas, parques y zonas peatonales representan el lugar de la interacción y el intercambio social y, por ende, la consolidación cultural. Los espacios públicos de calidad generan seguridad, accesibilidad, transitabilidad y bienestar para la ciudadanía.

    Personas caminando en las calles por dónde pasa el Metrolínea, Centro de Bucaramanga

    Tomado de elfrente.com.co (2018), Plan Maestro de Espacio Público de Bucaramanga, listo el mobiliario para vendedores ambulantes.

  4. Mixtura de usos

    Las ciudades verticales necesitan aprovechar al máximo los espacios y los recursos que tienen. Es por esto que mezclar en una misma edificación actividades residenciales, comerciales, dotacionales y de servicios, reducirá el tiempo de los traslados de los habitantes de la ciudad y por lo tanto habrá una disminución en la contaminación producto del tránsito vehicular.

    Edificio Suramericana Cra 27 con calle 36, Bucaramanga

    Edificio Suramericana. Cra 27 con calle 36. Fuente propia

  5. Ventilación, asoleamiento y visual
    La altura de los edificios cambia radicalmente el paisaje urbano. El microclima de la ciudad se ve afectado por la obstrucción de los rayos solares y la ventilación natural de las calles y de los espacios. El cielo, se ve en una proporción cubierto por elementos de vidrio y de concreto que poco a poco lo van consumiendo. La necesidad de reglamentar la forma y la altura de las edificaciones recae en las herramientas de planificación urbana como los planes de ordenamiento territorial para evitar estas afectaciones del interior urbano.
    Stonehenge en la calle 34 de Bucaramanga

    Tomado de adentroyafuera.wordpress.com (2018), Stonehenge en la calle 34 de Bucaramanga

Estas tan solo son variables físico-espaciales que las ciudades verticales como Bucaramanga deben tener en cuenta para el desarrollo que está teniendo ahora y que se prevé.  Es importante de igual forma conocer estas implicaciones para saber en qué ciudad vivimos, cómo adaptarnos a ella y de qué manera podemos transformar nuestro entorno.


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