Información relevante
Nuestro Blog

¿Y si la bicicleta no era la solución?

En Bucaramanga la apuesta no ha sido clara. El enfoque netamente constructivo ha dejado por fuera la pedagogía urbana, la promoción de la cultura ciclista y la participación ciudadana integral, fases previas a cualquier tipo de intervención física.

Y si la bicicleta no era la solución

Ph: Jaime Moreno, tomada de: eltiempo.com, 2019

La bicicleta ha tomado un protagonismo importante en las últimas décadas en el mundo como una alternativa de movilidad sostenible. Sus beneficios económicos, funcionales y en la salud pública de la población la ha llevado a ser tenida en cuenta por las administraciones gubernamentales para mitigar problemas en el tráfico de las ciudades y en la movilidad. El resultado: políticas públicas de cicloinfraestructura para las vías urbanas.

A simple vista esto puede parecer una medida que no presenta objeción pues se orienta al bienestar común de la población, sin embargo, la implementación de un sistema de cicloinfraestructura trae consigo un sinnúmero de complejidades sociales, físicas, económicas y culturales y la necesidad de concebir el desarrollo urbano como algo más que lo construible.

En Bucaramanga, por su parte, este proceso de acondicionamiento urbano comenzó en el año 2019 con una proyección a 30 años y ha contado con voces a favor y en contra. Por las vías bumanguesas ya se observan algunas intervenciones finalizadas, otras en proceso y algunas demarcaciones por lo tramos planificados que han sido objeto de fuertes cuestionamientos. La inexistencia de un proceso participativo serio con una vinculación real de la ciudadanía, la idoneidad técnica de los carriles segregados para las bicicletas y la posible afectación económica al comercio en los tramos empleados, se han convertido en los ejes de discusión que han frenado el proyecto.

en todas las ciudades la opción más viable es instaurar la bicicleta como principal alternativa de movilidad

Ph: Miguel Vergel, tomada de: vanguardia.com, 2019

¿Pero se han preguntado si en todas las ciudades la opción más viable es instaurar la bicicleta como principal alternativa de movilidad? Las ciudades colombianas, consolidadas tras largos años de dinámicas urbanas, cuentan con unas complejidades particulares entre sí. En Bogotá, por ejemplo, las ciclorutas fueron implementadas en los andenes en su mayoría pues era una ciudad que poseía dimensiones en esas áreas que daban cabida a estos carriles exclusivos sin afectar la seguridad de los peatones, este modelo funcionó y hoy día es una ciudad pionera en Latinoamérica en cuanto a cultura cicloinclusiva. En Medellín, la apuesta fue la integración multimodal de sistemas de transporte público como el Metrocable, el metro y el Metroplus a los que se les adicionó la bicicleta y hoy se encuentra aún en proceso de acoplamiento. Pero, ¿cuál es la apuesta de Bucaramanga?

Pues bien, Bucaramanga es una ciudad que hace parte de un área metropolitana y se desarrolla en nodos pericentrales, esto quiere decir que existen varios puntos en donde el comercio, los servicios y las zonas residenciales convergen y forman centros de dinámica urbana (Cabecera, Real de minas, Provenza, San Francisco, Centro, Cañaveral…). Los estudios de movilidad indican que los desplazamientos de su población fluctúan entre los municipios del área metropolitana (trayectos largos) y el interior de estos pequeños centros (trayectos relativamente cortos) por lo que el vehículo particular tiene gran acogida entre los ciudadanos.

La bicicleta llega a Bucaramanga con el fin de convertirse en una alternativa de movilidad que, a futuro, descongestione las vías de la ciudad. Sus carriles exclusivos fueron planteados y ejecutados sobre las vías vehiculares pues, a diferencia de Bogotá, el déficit de espacio para los peatones en los andenes es una constante.  La reducción en el ancho de vía para la circulación de los demás vehículos es inevitable al igual que la afectación al comercio liviano que ha caracterizado históricamente a la ciudad. Estas son consecuencias recurrentes en la implementación de proyectos de cicloinfraestructura.

Pero no se trata de plantear proyectos de cicloinclusión por mero esnobismo. Si bien la seguridad de los biciusuarios debe también tenerse en cuenta, no todas las ciudades cuentan con las mismas condiciones favorables para implementar las ciclorutas y el hecho de que en otras haya funcionado no quiere decir que suceda lo mismo en todas. Las características de la infraestructura existente, la carencia de espacio, la naturaleza de la economía local y las tradiciones de la ciudad, pueden convertirse en factores que lleven a repensar la bicicleta como la mejor alternativa de movilidad. En Bucaramanga la apuesta no ha sido clara. El enfoque netamente constructivo ha dejado por fuera la pedagogía urbana, la promoción de la cultura ciclista y la participación ciudadana integral, fases previas a cualquier tipo de intervención física. Vale la pena pensar en otras alternativas de movilidad sostenible, ¿por qué no una Bucaramanga peatonal y caminable?


Más Proyectos